12 octubre, 2010

Es un consejo tontorrón, pero útil, al fin y al cabo. O eso creo yo.

No es fácil ajustar el contraste y la luminosidad de una fotografía. Aunque mirando el histograma, uno puede ir comprobando, más o menos, si en la foto hay zonas demasiado oscuras, o demasiado luminosas, en ocasiones esto es poco intuitivo y terminamos guiándonos “a ojo”. Cuando hacemos esto, tenemos que ser conscientes de que lo que nuestro ojo ve puede estar condicionado por la luz ambiente y, también de forma muy importante, por el color y luminosidad del fondo del programa con que trabajamos. Y es que no es lo mismo ver la misma foto en un fodo blanco, negro, o gris.

Se suele decir que la luminosidad de una foto es correcta si el histograma va desde el blanco puro (o casi), hasta el negro puro (o casi). Cada foto es un mundo, y no siempre queremos un contraste que vaya del negro al blanco, pero para cuando sí lo busquemos, puede ser buena idea ajustar la curva o los niveles modificando el fondo de Lightroom, Photoshop, o lo que usemos, haciendo click sobre él con el botón derecho del ratón:

  • Pon el fondo negro para asegurarte de que las zonas negras de tu foto son realmente negras, y no grises.
  • Pon el fondo blanco para asegurarte que las zonas más brillantes llegan hasta el blanco puro, o casi, y para comprobar que la luminosidad general de la foto no está más oscura de lo que deseas.
  • Por último, termina haciendo los últimos ajustes en un fondo gris, con el que tendrás una percepción más realista del resultado final en tu fotografía.

Lo dicho. Es una tontería. Pero yo lo pongo en práctica y creo que, gracias a eso, consigo el contraste que realmente busco.

Sobra decir que, si no tienes el monitor calibrado, todo esto no dejará de ser una inútil chapucilla. 🙂

[Nota: Originalmente publiqué este artículo en Facebook]

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