14 marzo, 2012

La foto es del gran Gervasio Sánchez. Tal y como cuenta, fue aquí, en su visita a Kuito, en Angola, cuando comenzó su proyecto fotográfico Vidas Minadas, un homenaje en dos libros fotográficos a las víctimas de las minas terrestres. Compré los libros en un rastrillo solidario de Oxfam en Granada, hace ya un par de años, sin dudar. Y es que, aunque puedo afirmar ser un novato en esto de la fotografía, ya conocía el trabajo de Gervasio desde un tiempo atrás, cuando aún escribía en Xataka Foto, y comenté el discurso que dio tras ganar el Premio Ortega y Gasset de Fotografía 2008.

Todo se transforma. Hoy vivo aquí, en Kuito, y me acuerdo de la foto de Gervasio a diario, al ver el edificio. Situado en pleno centro, es el edificio más alto de la ciudad. Queda enfrente de la iglesia, aún en reconstrucción, a un lado, y enfrente del polideportivo, al otro lado. En los bajos está ubicada una pastelería y varias tiendas más. El exterior, de colores chillones, reconocible en el fondo de muchas fotos, no permite averiguar su pasado, pero el interior sí, y es que apenas la fachada exterior y algunas viviendas han sido reformadas.

Pasar al interior del edificio, a las escaleras, es cambiar de mundo. El ascensor no funciona, las marcas de la artillería y los disparos están por todas partes, no tiene iluminación, y como no hay sistema de agua corriente, es común ver a las mujeres cargar enormes baldes de agua en las cabezas, piso arriba y piso abajo. Pero es precisamente esa rutina, esa vida constante, la de un patio de vecinos cualquiera, la que devuelve a todo a su sitio.

Mirando de nuevo la foto del principio, cuesta imaginar que subí a la azotea uno de los primeros días para ver Kuito desde arriba; que pasé un rato en uno de los balcones del cuarto piso, para hacer fotos del desfile de carnaval; que de vez en cuando me tomo un café y un pastelillo en los bajos, mientras me relajo y leo un rato; que de aquí a un rato pasaré por la puerta mientras me acerco a cenar a casa de unos amigos.

La guerra pasa, quedan las personas y su vida. Las cosas, y la visión que tenemos de ellas, se transforman.

Un saludo, Gervasio.

  1. Noches de luna Reply

    Sí, la vida sigue, no sabes de qué manera, pero sigue. En cuanto a tus fotos, no sé si serás un buen teórico pero, desde luego, práctico sí. Tus fotos son buenísimas.
    Me admira tu serenidad en un ambiente como el que vives. Me has recordado uno de mis viajes a África en el que a través de la ventana del autobús en el que viajaba por Malí vi a un chavalín guiando a un hombre mayor, ciego, La expresión propia de un adulto sumido en la miseria del día a día que reflejaba el rostro del niño hizo que se me saltaran las lágrimas. No me volvió a pasar pero es una escena recurrente cuando me he acercado, un poquito (yo me he limitado a viajar, no a convivir), a otras situaciones que te desgarran el alma.
    Un abrazo
    Victoria

  2. Jota Reply

    Magnífico post, Bruno. Y bellas fotos.
    Gracias por compartirlo.

    Jota.

  3. Delbensonphotography Reply

    The photos are great! It really tells story. I really love all the stories behind these photos. Thanks for sharing this.

Deja un comentario