Primero los de aquí

Una frase con distinto significado para cada persona que la lee no tiene ningún valor en sí misma; o tiene tan solo el valor que cada uno le quiera conceder. Yo no le concedo absolutamente ninguno. Y es que tu “aquí” no es mi “aquí”. Es más, probablemente el significado de tu “aquí” cambia a cada rato, según te interesa. Cuando dices “primero los de aquí” en respuesta a las demandas de asilo internacional y protección de todas las personas refugiadas que huyen de la persecución y la violencia, e
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Elias tiene derechos

Los dos, padre e hijo, cabían en la misma silla. En medio de una improvisada sala de espera en lo que una vez fue la terminal de llegadas de un aeropuerto abandonado en Atenas, hoy decrépito, y en medio de un montón más de gente que aguardaba su turno, los dos se lo tomaban con paciencia absoluta. Es uno de esos raros casos en que la familia permanece unida: Elias, su padre, su madre y su hermana. A ellas no las llegué a conocer. A él sí, un chaval de lo más inquieto; y a su padre, con atención
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Lo que engancha

Hay que tener mucha ilusión para sentir que en medio de un mundo tan grande en el que el destino de millones de personas está en las manos de decisiones políticas, las grandes firmas multimillonarias y las que juegan a pisotear para serlo, un puñado de ONGs pueden hacer algo que vaya más allá del parche. El pueblo saharaui no va a recuperar su tierra por más apoyo que brindemos a su personal sanitario hasta que a alguien importante en Estados Unidos o Francia no le apetezca dar la orden, por un
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9 claves para saber si tu solidaridad es de mentira

No te lo tomes a mal. No quiero decir que no sea bienintencionada. Quiero decir que tal vez sea insuficiente, o inmadura, o inútil, o artificial, o que esté mal encaminada. Y hay signos inequívocos de que si tu solidaridad es así, algo falla: 1. Es repentina y fugaz. La inquietud aparece de repente, sin previo aviso, genera una profunda tristeza o desazón, y se desvanece tres días después sin mayor dificultad. Si saciamos la compulsión y hablamos del tema con amigos y amigas, o hacemos algo como
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La solidaridad mal entendida

“Los pobres nunca se unían; competían ferozmente entre ellos por ganancias tan ridículas como provisionales. Y este rifirafe de los suburbios apenas suponía un minúsculo rasguño en el tejido de la sociedad en general. Las puertas de los ricos, aunque a veces golpeadas, nunca se quebrantaron. Los políticos no dejaban de hablar de la clase media. Los pobres se desarmaron los unos a los otros, y las gigantescas y desiguales ciudades del mundo no cedieron ni un milímetro de su relativa paz.
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Fronteras

Cuando era pequeño, en el cole nos pidieron que dijéramos ciudades que conociéramos. Yo, sin dudar, dije Granada, Valencia, Almansa, Caravaca y Calasparra. Para mi, todo lo que se alejase de mi lugar de nacimiento, y de los sitios donde parábamos con el coche a hacer pipí al ir a ver a mis abuelos al pueblo, era un abismo desconocido. Durante mi infancia también descubrí diferencias irreconciliables con mi hermana: a ella le gustaban las Barbies, y a mi los Tentes, a ella hacerme rabiar, y a mi
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