Del Zika, los autobuses y el aquí

Una joven en Brasil me hablaba de su niña con microcefalia. La mecía en brazos, medio adormilada, en el patio delantero de su casa y no dejaba de mirarla. El zika, como a la inmensa mayoría, le pilló por sorpresa. Se empezó a hablar del síndrome congénito en la tele cuando ella ya estaba de 9 meses. Ni por asomo había pensado que aquellos síntomas que había tenido hace meses fueran a condicionar el futuro de su niña. “Mi vida paró”, decía. Ahora le tocaba barajar su juventud y dificultades econó
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